-No tan claro comisario… Hay que tener en cuenta que el agredido no presentaba ninguna herida mortal, sólo tenía cortes superficiales en los brazos y el pecho, pero estos no le produjeron la muerte. La causa de esta ha sido un paro cardíaco –expuso este mientras el comisario lo miraba interesado y pensativo, con una de sus cejas levantada y apoyando los codos sobre la mesa-: También llama la atención, la bolsa con dinero que se encontró en el cadáver, concretamente con seis duros de plata. Si como usted apunta, el motivo del asesinato fue el robo…, pues se trata de un “amigo de lo ajeno profesional”, dígame ¿por qué no le quitó la bolsa con el dinero?… -prosiguió mientras su superior cambiaba de postura; recostándose cómodamente en su sillón y ya visiblemente más calmado-: En tercer lugar, y no por ello menos importante, está la extraña muerte de los pájaros, que según cree el forense tras una primera toma de contacto con ellos, murieron asfixiados al inhalar de manera corta pero continuada un tipo de gas que contiene azufre, que es de donde supuestamente podía provenir el fétido olor a huevos podridos que ya mencionó el detenido en su declaración y del que también fueron testigos los guardias cuando lo detuvieron… Primero, porque las ropas de Hilario estaban impregnadas de ese olor cuando lo encontraron; y segundo, porque los guardias antes de toparse con el detenido, declararon que ya habían percibido dicho olor, pues el aire, como sabrá, dispersa el humo en la dirección en la que sopla al igual que los olores… Si los pájaros murieron envenenados a causa de inhalar ese gas de olor sofocante que, según el forense podría tratarse de bisulfuro de azufre, para que me entienda, azufre quemado, aunque hay que esperar que realice la autopsia y las pruebas pertinentes antes de poder afirmarlo con rotundidad. Si se confirma, de ser así, ¿por qué iba a tomarse Hilario tantas molestias matando pájaros si su intención, como usted apunta, era la del hurto?…

-¡Quizá pretendía despistarnos!… -exclamó de inmediato Salmerón pegando un repentino respingo en su sillón.

-No sea visionario ni intente buscar los tres pies al gato… ¿Cómo un hombre analfabeto e ignorante, sin conocimientos, sabría que sustancia utilizar para producir ese efecto en los pájaros?… Y como le decía…, ¿por qué tomarse tantas molestias para al final no robar nada y salir de allí, encima, con la ropa hecha jirones, ensangrentada y apestando?… –le respondió Valdés.

Salmerón, al momento, levantó ambas cejas, ladeó la cabeza, y apoyando el dedo pulgar sobre su sien derecha mientras pasaba el resto de sus de un lado a otro de la frente, contestó de lo más confundido y calmado:

-Lo cierto es que lo que dice tiene sentido… Continúe por favor…

-También hay que tener en cuenta el eclipse total de sol que se produjo en el momento del supuesto crimen, pues según dicen los expertos en esta materia, este tipo de fenómenos puede producir ciertos trastornos mentales, lo que podría dar respuesta a porque el fallecido se estuviese auto infligiendo los cortes en el pecho y los brazos… Junto a esto, está esa especie de trueno que relata, y que, según dice, iluminó la fuente de abajo arriba, y que bien puede tener relación con el humo y la muerte de los pájaros, o con el susto que se llevó el difunto, pues recordemos que tras producirse el súbito impacto tanto visual como sonoro, éste salió corriendo despavorido de allí sin ningún control como alma que lleva el diablo. También pudo ser este mismo susto el que provocó el fallo en el corazón de la víctima… Además, no debemos olvidar que los guardias que patrullaban la zona se toparon de bruces con él cuando se dirigían a la fuente tras haber notado un fuerte olor pestilente, visto un destello de luz repentino, y oído, al mismo tiempo, como un seco tronar –remató el inspector.

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