EL EFECTO MURCIÉLAGO

     Lo descubrí en una de mis investigaciones en la provincia de Toledo y lo bauticé con el nombre que menciono, ya que debido a su natural simpleza me interesó en gran manera, pues en mi humilde opinión creo que es una importante nota más a tener en cuenta para el avance de La Parapsicología. 

     Mi exposición sobre el caso, que detallaré a continuación y presenté en la década de los 90 en el programa de Pepe Navarro, Esta noche cruzamos el Mississippi, fue de lo más breve. La verdad es que ha sido la intervención más breve que he hecho nunca en televisión.

      El caso fue que a la redacción llamó una mujer, de la cual no voy a dar más datos y que estaba casada con cierto hombre de poder en nuestro país.

   Recurrió a mí para ver si la podía ayudar a liberarse de ciertos hechos incomprensibles que desde hacía cierto tiempo estaban ocurriendo en su casa y entorno familiar.

     Tras varias semanas recabando información necesaria para crear el marco de la situación, La Unidad Cero decidió actuar dando luz verde a aquel caso.

      La cuestión fue que todo cuanto rodeaba a esta mujer en el lugar donde habitaba se volvía contra ella con gran violencia. Utensilios de cocina, retirada de la palabra por parte de la gente de su entorno, apagones continuos de luz e incesantes caídas de objetos que terminaban estrellándose contra el suelo.

      Un buen día, sobre las ocho de la mañana, nos presentamos en su domicilio dos de mis colaboradores y yo y comenzamos a investigar sobre el terreno.

    Colocamos magnetofones aquí y allá que gravaron ininterrumpidamente durante todo el día, aunque fue en vano, no obtuvimos nada.

    También realizamos grabaciones videográficas con sistemas de luz roja y ahumados. Pero nada. Allí no había nada.

      

        Diagnóstico de la investigación:

     La mujer es una gran psíquica, poseyendo sin saberlo un gran poder mental que lanza sus ondas mentales magnéticas de forma incontrolada hacia el exterior según el momento emocional en el que se halle. Como consecuencia, estas ondas rebotan sobre los objetos o personas de su entorno y vuelven otra vez a ella, del mismo modo que vuelve un boomerang o las ondas que emite un murciélago con su radar natural para saber el curso que ha de seguir.       

   Simplemente se trata de un sistema instintivo que está reconocido científicamente.

                                                                          TRISTANBRAKER.

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