LAS INVISIBLES “PUERTAS” TRIDIMENSIONALES EXISTENTES EN ESPAÑA INVESTIGADAS POR TRISTANBRAKER

       

  • Sepúlveda. (Segovia). Mes de Mayo. Día 10. Año 93. En el río Duratón.

 

     Cierto día de ese mes que menciono, sin coche y en solitario, me encaminé por un polvoriento camino en dirección a donde se encontraba el río, exactamente, a un lugar al que los lugareños conocen como “el cuerno”. Allí, están las viejas ruinas de un castillo o abadía. Y allí fue donde acampé. Primero monté la tienda y luego, tras encender un buen fuego, decidí comer algo y echarme a descansar.

     Horas más tarde, después de haber dormido un rato, me desperté, y levantándome, pude ver como la tarde se iba oscureciendo.

     Me lavé la cara en una pequeña poza del río, y una vez espabilado, contemplé detenidamente el lugar en el que me hallaba. Pensé que aquellas pequeñas y olvidadas ruinas, las cuales me motivaron en gran manera, quizá le podían ofrecer algo nuevo a mis investigaciones. 

      Sin pensármelo, comencé a poner aquí y allá magnetofones, con la intención de llegar a obtener alguna psicofonía. Tras varias horas y más de treinta cintas grabadas, nada llegué a obtener. ¡El lugar se encontraba limpio!… 

      Después de recoger todo mi equipo, me dirigí a la tienda con la intención de meterme en mi saco de dormir, cuando de pronto, sentí una rara sensación, la cual no tengo palabras para describir. 

     Mi instinto natural, notó un silencio, un vacío y una súbita extrañeza en mi ser se apoderó de mí durante un período de tiempo que no sabría calcular. De una cosa estoy seguro: la sensación que tuve no la había sentido nunca.     

    Finalmente, aquella extraña sensación desapareció tal y como había venido y enrollándome en mi saco de dormir, pasé la noche. 

     Quiero dejar bien presente que tan solo fue eso lo que me ocurrió, ya que no presencie: ¡Platillos volantes, ni extraterrestres, ni espectros, ni nada de nada!… ¡También quiero dejar bien sentado, que no fumo porros, ya que el médico me ha dicho que me estriñen!… 

     ¡Pues nada!… Al día siguiente recogí el campamento, y por el camino por el que vine, volví a Madrid, donde entonces tenía mi madriguera. 

     ¡Sorpresa mía y grande!… ¡Por no decir mayúscula!… Cuando entré por la puerta de casa, los miembros de mi familia, al verme, me abrazaron como nunca lo habían hecho, diciéndome una y otra vez que por fin había aparecido. 

     Sinceramente diré, que me quede “flipado”. ¿Por qué se comportaban de aquel modo, si yo sólo había estado fuera de casa dos días? 

     Cuando les pedí una explicación ante aquel extraño comportamiento, todos empezaron a reírse y me dijeron que no habían sido dos días, sino un mes, y por eso estaban tan preocupados, ya que no era habitual en mí estar fuera tanto tiempo sin darles noticias. Por eso, habían presentado una denuncia en la comisaría por desaparecido. 

     Como era lógico, yo sonreí, hasta que más tarde, al enterarme por los periódicos y la televisión de que nos encontrábamos en el mes de Abril y a día 10, se me quitaron de golpe todas las risas. 

     Resumiendo: ¿Alguien me puede explicar donde estuve durante todo ese periodo de tiempo?…

      Un caso parecido, me ocurrió con mucha menos intensidad en…. 

  • El Ventano de El Diablo. (Cuenca).

          Si alguien puede asesorarme sobre este suceso, en gran manera se lo agradecería, porque uno, transcurridos ya cerca de veinte años, aún no lo ha llegado a entender. 

                                                                    TRISTANBRAKER

      

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